Nacimiento Aquabitat

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Hace exactamente veinticinco años me preguntaron si podría ser capaz de construir una pequeña serie de arrecifes artificiales realizados en acero y concreto para el fantástico hotel “Club Cozumel Caribe”, en las paradisiacas aguas de la isla de Cozumel en el Caribe mexicano.
Como todo nuevo reto de arte y diseño que ha aparecido en mi trayectoria profesional e independientemente de su complejidad técnica mi respuesta volvió a ser afirmativa, a pesar de no tener ni idea realmente de donde me estaba metiendo, la sola idea de poder construir una estructura submarina que sirviera como refugio para la vida en el fondo del mar resultaba sencillamente fascinante.

En unos días aprendí a soldar, escoriar y repasar cada cadena de soldadura, y con tubo galvanizado de pulgada y media construí las bases y refuerzos verticales que soportarían el resto de la estructura realizadas con formas hidrodinámicas muy básicas en su diseño. Posteriormente la forma exterior la finalicé con tres tipos de redes metálicas de diferentes aceros y tramas que permitieron posteriormente la aplicación de cemento estampado a mano como recubrimiento y acabado final.

El peso final de cada una de estas tres grandes estructuras rondaba entre los 800 y 1300 kilos aproximadamente. Rápidamente resultó evidente que este tipo de construcción tiene serios inconvenientes. El primero es el excesivo peso final por los materiales empleados que dificulta enormemente la misma construcción y sobre todo su desplazamiento e instalación en el fondo marino. El hotel contaba en aquella época con el mayor buque técnico de la isla, que resultó vital para alcanzar el objetivo, sin el, esa instalación hubiera sido laboriosamente compleja. A pesar de que la meteorología acompañó durante esos días a la inmersión de los arrecifes artificiales, la logística resultó compleja y poco precisa a la hora de depositarlos en el fondo marino predeterminado, principalmente por la fuerte corriente que existe en esa área específica de la isla.

Para esas fechas estaba vertiginosamente comenzando el poder de la internet global y gracias a ella se hicieron eco del trabajo en la escuela de bellas artes de New York y un grupo de una decena de estudiantes y dos profesores decidieron continuar con el proyecto inicial. Compartí con ellos la técnica que había empleado junto con los problemas que tuve que afrontar y se realizaron un total de una treintena mas de trabajos, que si bien los tamaños resultaron notablemente inferiores para facilitar su logística, el resultado artístico final fue sencillamente fantástico. Diferentes y muy personales diseños en formas y texturas hicieron del resultado final de todo el proyecto algo único y pionero en aquella época que nos llenó de orgullo a todos nosotros y marcó un precedente en la construcción de esculturas submarinas y arrecifes artificiales en aquella época.

Desafortunadamente la isla de Cozumel se encuentra en uno de los corredores históricos del mar Caribe donde mayor número de huracanes se producen cada año y generalmente de alta intensidad.
Apenas unos meses después de la completa instalación de todas las esculturas, un huracán fuerza 5 (escala de máximo nivel de destrucción), borró por completo todos los trabajos, recuerdo que lo único que pudimos encontrar fue apenas un fragmento de un pie cuadrado de alguna de las esculturas, a pesar de que la mayoría de los trabajos estaban sumergidos a una profundidad de entre 30 y 40 pies, ése fue el único vestigio físico de proyecto que sobrevivió.

Unos cinco años después de este proyecto otro empresario y al igual que el anterior también un estimado amigo que depositaron toda su confianza en mi persona y trabajo, me pidió el encargo de hacer de nuevo otro trabajo submarino para sus instalaciones turísticas enfrente del mar, de nuevo tomé el reto, pero esta vez decidí cambiar radicalmente la forma de construcción y sobre todo la selección los nuevos materiales a emplear.
Dado que necesitaba mas opciones y libertad a la hora de crear formas y volúmenes mas audaces y artísticos alejándome de la rigurosidad del cemento y su aplicación, descubrí que la fibra de vidrio me daba muchas mas posibilidades creativas a la hora de moldear, solidificar, dar texturas y colores al trabajo, y no solamente eso, sino que también su ligero peso hace completamente innecesario el uso de una embarcación y su tripulación a la hora de su transporte, instalación y reconfiguración en el fondo marino, sin contar la notable disminución de costos a la hora de fletar una embarcación técnica y todo su personal para esta operación. Otro punto muy importante de este material es su condición de amigable con el medio ambiente, ya que la fibra de vidrio una vez solidificada es sencillamente eso, vidrio; uno de los mejores y mas ecológicos materiales en combinación con el mar y empleado por la construcción de la gran mayoría de las embarcaciones marinas. Artísticamente cuenta también con la ventaja de ser poder ser translúcido para contar con opciones de iluminar artificialmente desde su interior toda su estructura además de su extraordinaria dureza y flexibilidad.

A la enumeración de estas ventajas se suma la mas importante y razón principal de su elección, dado que su transporte e instalación es logísticamente mas sencillo que el cemento y concreto, a la hora de llegar un poderoso huracán se podrá con su desmontaje, tenerlo en un lugar seguro en la superficie y cuando haya pasado el meteoro volver a instalarlo en su lugar original.

Realmente el sistema funcionó, y a pesar de que en los primeros prototipos pudieron resultar algo complicado en su reinstalación, principalmente por alguna pequeña deformación en la estructura metálica que se ancla en el fondo marino y le da la resistencia y estabilidad hidrodinámica al resto de la estructura por su ligero peso, ese primer prototipo tubo que finalmente ser sacado a la superficie durante los mas de sus quince años de vida y vuelto a reinstalar en mas de una docena de ocasiones, salvando de esta manera el hábitat submarino y la inversión económica realizada, que de no haber sido así el primer trabajo hubiera quedado completamente destruido con el primer huracán, ya que con uno de ellos y fuerza 5 todo aquello que se encuentre sumergido a menos de 50 pies de profundidad prácticamente desaparece por completo, incluyendo todo tipo de crecimiento orgánico y ecosistemas naturales en ese margen de profundidad.

Los peces y criaturas que generalmente lo habitan intuyen de antemano la llegada de un poderoso huracán, toda la vida submarina lo reconoce y sabiamente se sumergen hasta que deja de representar un serio peligro se refugian mas profundamente entre los arrecifes naturales, para posteriormente y en los días siguientes regresar a la misma área y encontrar en el mismo lugar el hábitat que les protegía de depredadores y corriente , y que además de refugio les proporcionaba alimento por la facilidad con la que microorganismos y esponjas se adhieren a la superficie por los materiales ecológicos empleados. Esta fue la primera ocasión en la que un periodista denominó este tipo de trabajo y reinstalación “un auténtico oasis de vida en esculturas submarinas”.

El uso de esta innovadora tecnología y aplicación de nuevos materiales trajo consigo un nuevo sistema mucho mas flexible a la hora de creaciones estructuralmente mucho mas complejas, resistentes y desde el punto de vista de diseño industrial y artístico no encontrar limitaciones más que las de mi propia imaginación.

Aquabitat acababa de nacer.